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	Comentarios en: Socialismo(s)	</title>
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	<description>Hacia la séptima generación de izquierda</description>
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		<title>
		Por: Juan Carlos Álvarez		</title>
		<link>/2011/socialismos/#comment-389</link>

		<dc:creator><![CDATA[Juan Carlos Álvarez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 07 Aug 2011 11:44:56 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[«Debido al fracaso y caída del comunismo, ya no vale la pena solidarizarse con este tipo de socialismo específico…»

Francamente, no veo el sentido de esta frase. Es una sentencia huera, vacua, un mero flatus voci. La solidaridad es siempre contra terceros, y si el comunismo ha caído y ya no existe (salvo como su propia autoparodia represiva en Cuba y Corea del Norte), ¿cómo solidarizarse con algo inexistente o que ha degenerado en farsa trágica (en los dos países mencionados), en capitalismo autoritario (en China y Vietnam), o en impotente y absurda nostalgia (en los partidos comunistas del resto del mundo)?

No se trata de inventar una &quot;nueva generación de izquierdas&quot;, sino de volver a comenzar desde cero, de empezar otra vez desde el principio, tal como quería Lenin. Las izquierdas del siglo XX han desembocado en un fracaso monumental, en un desastre sin paliativos, y ya no tenemos absolutamente nada que aprender de ellas salvo en sentido negativo: es preciso iniciar un derrotero nuevo, desandar lo andado y volver al origen. Se trataría de una repetición en sentido benjaminiano, o si se quiere beckettiano: &quot;Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor&quot;. Lo único que podemos intentar es que la próxima vez fracasemos mejor (porque sin duda volveremos a fracasar: lo Real es por definición inasequible).

Por otro lado,habría que tomarse en serio el título del libro de Toni Negri &quot;Goodbye, Mr. Socialism&quot;. La oposición no es entre &quot;izquierda&quot; y &quot;derecha&quot; (una falsa oposición, meramente fenoménica, irreal, insustancial), sino la que enfrenta al Socialismo contra el Comunismo. Nuestro futuro será o bien socialista o bien comunista. No hay más opciones: o bien un socialismo asiático bajo la forma de un capitalismo autoritario (como en China), o bien un comunismo en el que los &quot;comunes&quot; (en términos de Toni Negri) no sean restringidos ni privatizados.

Desde luego, el nuevo comunismo tendría no sólo que empezar desde cero, sino que además debería prescindir del desfasado (y erróneo) legado marxista. Sólo la recuperación de la tradición cristiana universalista inaugurada por San Pablo es capaz de ofrecer un fundamento sólido para un proyecto comunista. El comunismo sería el verdadero nacimiento del Espíritu Santo como ágape universal entre los sujetos que han superado su dependencia de lo trascendente y han abrazado el verdadero significado del mensaje de Jesús.

Saludos cristianos.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>«Debido al fracaso y caída del comunismo, ya no vale la pena solidarizarse con este tipo de socialismo específico…»</p>
<p>Francamente, no veo el sentido de esta frase. Es una sentencia huera, vacua, un mero flatus voci. La solidaridad es siempre contra terceros, y si el comunismo ha caído y ya no existe (salvo como su propia autoparodia represiva en Cuba y Corea del Norte), ¿cómo solidarizarse con algo inexistente o que ha degenerado en farsa trágica (en los dos países mencionados), en capitalismo autoritario (en China y Vietnam), o en impotente y absurda nostalgia (en los partidos comunistas del resto del mundo)?</p>
<p>No se trata de inventar una «nueva generación de izquierdas», sino de volver a comenzar desde cero, de empezar otra vez desde el principio, tal como quería Lenin. Las izquierdas del siglo XX han desembocado en un fracaso monumental, en un desastre sin paliativos, y ya no tenemos absolutamente nada que aprender de ellas salvo en sentido negativo: es preciso iniciar un derrotero nuevo, desandar lo andado y volver al origen. Se trataría de una repetición en sentido benjaminiano, o si se quiere beckettiano: «Inténtalo de nuevo. Fracasa de nuevo. Fracasa mejor». Lo único que podemos intentar es que la próxima vez fracasemos mejor (porque sin duda volveremos a fracasar: lo Real es por definición inasequible).</p>
<p>Por otro lado,habría que tomarse en serio el título del libro de Toni Negri «Goodbye, Mr. Socialism». La oposición no es entre «izquierda» y «derecha» (una falsa oposición, meramente fenoménica, irreal, insustancial), sino la que enfrenta al Socialismo contra el Comunismo. Nuestro futuro será o bien socialista o bien comunista. No hay más opciones: o bien un socialismo asiático bajo la forma de un capitalismo autoritario (como en China), o bien un comunismo en el que los «comunes» (en términos de Toni Negri) no sean restringidos ni privatizados.</p>
<p>Desde luego, el nuevo comunismo tendría no sólo que empezar desde cero, sino que además debería prescindir del desfasado (y erróneo) legado marxista. Sólo la recuperación de la tradición cristiana universalista inaugurada por San Pablo es capaz de ofrecer un fundamento sólido para un proyecto comunista. El comunismo sería el verdadero nacimiento del Espíritu Santo como ágape universal entre los sujetos que han superado su dependencia de lo trascendente y han abrazado el verdadero significado del mensaje de Jesús.</p>
<p>Saludos cristianos.</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Peliyot		</title>
		<link>/2011/socialismos/#comment-341</link>

		<dc:creator><![CDATA[Peliyot]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 21 Jul 2011 11:14:59 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Si se dice: «Debido al fracaso y caída del comunismo, ya no vale la pena solidarizarse con este tipo de socialismo específico...»

No se puede decir, como dijo Santiago al comienzo del Zafarrancho nº 7: «... Hoy tenemos la bandera de la Unión Soviética, porque somos socialistas, y vamos a hablar de... (algunos catalanes; en aquél caso)»

Podrá decirse que aunque esa bandera presidiera la cosa, no tiene porqué significar la solidaridad con ese tipo de socialismo; pero las palabras dejan muy claro el motivo: &quot;porque somos socialistas&quot;. Por tanto, lo de que no vale la pena... queda muy oscuro y puede confundir al lector.

En cuanto a lo de China, que es una incógnita, supongo que a quienes tendrá más confundidos será a los propios chinos. ¿Dónde quedó el &quot;traje Mao&quot;...? ¿No era aquél tipo de cuello el que homogeneizaba a sus ciudadanos, haciéndoles creer que todos eran iguales y que habían extirpado las diferencias de clases...? Por otro lado, ¿porqué no se colapsó su &quot;socialismo&quot;...? La URSS, según GBueno, no colapsó gracias a ningún Reagan, damas de hierro o Papas romanos; no fue ningún triunfo &quot;capitalista&quot;, sino que fueron motivos exclusivamente internos los que la llevaron al derrumbe. China no sólo no se ha derrumbado, sino que se ha convertido en el banquero mundial, la fábrica mundial y otras cosas mundiales. ¿Por qué...? Pues porque lo que muchos llaman &quot;partido único&quot; no es tan único como parece; quizás en apariencia tenga una sola cabeza, pero lo que hace con la mano derecha, ¿la izquierda se entera...? 

De momento, con rigor, no se le podría llamar imperio depredador (sin perjuicio de lo que pudieran estar haciendo en África; lugar del que nadie habla ni nadie sabe muy bien qué es... aparte de ser muy grande), pero ya se ha acuñado otro más específico para ellos: imperio parasitario, modelo parasitario. Si las leyes &quot;occidentales&quot; les exigieran lo que ellos exigen en su territorio (socios nativos, por ejemplo), sería de otro modo; pero como pueden hacer lo que les sale de allí, pues simplemente lo hacen. Tienen poder para ello. Aún así, sin duda, siguen siendo una incógnita.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Si se dice: «Debido al fracaso y caída del comunismo, ya no vale la pena solidarizarse con este tipo de socialismo específico&#8230;»</p>
<p>No se puede decir, como dijo Santiago al comienzo del Zafarrancho nº 7: «&#8230; Hoy tenemos la bandera de la Unión Soviética, porque somos socialistas, y vamos a hablar de&#8230; (algunos catalanes; en aquél caso)»</p>
<p>Podrá decirse que aunque esa bandera presidiera la cosa, no tiene porqué significar la solidaridad con ese tipo de socialismo; pero las palabras dejan muy claro el motivo: «porque somos socialistas». Por tanto, lo de que no vale la pena&#8230; queda muy oscuro y puede confundir al lector.</p>
<p>En cuanto a lo de China, que es una incógnita, supongo que a quienes tendrá más confundidos será a los propios chinos. ¿Dónde quedó el «traje Mao»&#8230;? ¿No era aquél tipo de cuello el que homogeneizaba a sus ciudadanos, haciéndoles creer que todos eran iguales y que habían extirpado las diferencias de clases&#8230;? Por otro lado, ¿porqué no se colapsó su «socialismo»&#8230;? La URSS, según GBueno, no colapsó gracias a ningún Reagan, damas de hierro o Papas romanos; no fue ningún triunfo «capitalista», sino que fueron motivos exclusivamente internos los que la llevaron al derrumbe. China no sólo no se ha derrumbado, sino que se ha convertido en el banquero mundial, la fábrica mundial y otras cosas mundiales. ¿Por qué&#8230;? Pues porque lo que muchos llaman «partido único» no es tan único como parece; quizás en apariencia tenga una sola cabeza, pero lo que hace con la mano derecha, ¿la izquierda se entera&#8230;? </p>
<p>De momento, con rigor, no se le podría llamar imperio depredador (sin perjuicio de lo que pudieran estar haciendo en África; lugar del que nadie habla ni nadie sabe muy bien qué es&#8230; aparte de ser muy grande), pero ya se ha acuñado otro más específico para ellos: imperio parasitario, modelo parasitario. Si las leyes «occidentales» les exigieran lo que ellos exigen en su territorio (socios nativos, por ejemplo), sería de otro modo; pero como pueden hacer lo que les sale de allí, pues simplemente lo hacen. Tienen poder para ello. Aún así, sin duda, siguen siendo una incógnita.</p>
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