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	Comentarios en: La vuelta de la lucha de clases	</title>
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	<description>Hacia la séptima generación de izquierda</description>
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		<title>
		Por: Peliyot		</title>
		<link>/2012/vuelta-lucha-clases/#comment-1377</link>

		<dc:creator><![CDATA[Peliyot]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 27 Feb 2012 08:25:05 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[De acuerdo, el programa se queda corto. Y como podrían no hacer otro, quizás un Zafarrancho podría poner algunas cosas en su sitio. Yo tampoco los veo como anarquistas.

Cambiemos igualmente el «motor». El único capaz de llevar a cabo un cambio es un Partido político. Pero a falta de pan, buenas son tortas; a falta de uno que produzca la ideología adecuada y trabaje en ello de modo efectivo, buenos serían unos sindicatos que ayudaran de alguna manera a que ciertas condiciones adecuadas pudieran darse. Ellos no tienen que hacer ninguna revolución, pero tampoco un proceso revolucionario podría desencadenarse al margen de ellos. Creo que por aquí iba GBS; aunque claro, me lo estoy inventando y lo decía por otra cosa.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>De acuerdo, el programa se queda corto. Y como podrían no hacer otro, quizás un Zafarrancho podría poner algunas cosas en su sitio. Yo tampoco los veo como anarquistas.</p>
<p>Cambiemos igualmente el «motor». El único capaz de llevar a cabo un cambio es un Partido político. Pero a falta de pan, buenas son tortas; a falta de uno que produzca la ideología adecuada y trabaje en ello de modo efectivo, buenos serían unos sindicatos que ayudaran de alguna manera a que ciertas condiciones adecuadas pudieran darse. Ellos no tienen que hacer ninguna revolución, pero tampoco un proceso revolucionario podría desencadenarse al margen de ellos. Creo que por aquí iba GBS; aunque claro, me lo estoy inventando y lo decía por otra cosa.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Santiago Armesilla		</title>
		<link>/2012/vuelta-lucha-clases/#comment-1372</link>

		<dc:creator><![CDATA[Santiago Armesilla]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 26 Feb 2012 10:47:14 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Es ingenuo pensar que los sindicatos de clase son sujetos o motores revolucionarios. Ni siquiera en Cuba, con el M26, fue así, pues en todos los casos de revoluciones de corte marxista-leninista fue el partido de vanguardia (bien como &quot;bloque histórico&quot;, bien como &quot;grupo organizado y jerarquizado de revolucionarios profesionales&quot;) quien llevó a cabo la revolución. Que los sindicatos lleven a cabo la revolución me suena a anarcosindicalismo, o incluso a Sorel. ¿Será GBS anarquista? Hasta donde yo se no.

Una cosa es que los puestos de trabajo no sean eternos, por la propia dialéctica técnica y tecnológica, y otra bien distinta es que en la propia coyuntura de una crisis capitalista (cíclicas), sin avances tecnológicos de envergadura real a nivel del campo económico, millones de puestos de trabajo se vean abocados a dejar de ser cubiertos, llevando a mucha gente a la pobreza relativa. La renovación tecnológica no tiene por qué conllevar una depauperización masiva ni una extensión de las listas del paro si la economía está concertada, planificada racionalmente, pero no en sentido monista, sino en sentido pluralista (algo que en IH estamos debatiendo desde hace meses).

En consecuencia, el programa me sigue pareciendo malo, porque se queda corto, peca de lo de siempre (atacar siempre a los mismos) y necesita de un segundo programa para salvarse (insisto, sobre las ideologías empresariales y sus prácticas actuales).]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Es ingenuo pensar que los sindicatos de clase son sujetos o motores revolucionarios. Ni siquiera en Cuba, con el M26, fue así, pues en todos los casos de revoluciones de corte marxista-leninista fue el partido de vanguardia (bien como «bloque histórico», bien como «grupo organizado y jerarquizado de revolucionarios profesionales») quien llevó a cabo la revolución. Que los sindicatos lleven a cabo la revolución me suena a anarcosindicalismo, o incluso a Sorel. ¿Será GBS anarquista? Hasta donde yo se no.</p>
<p>Una cosa es que los puestos de trabajo no sean eternos, por la propia dialéctica técnica y tecnológica, y otra bien distinta es que en la propia coyuntura de una crisis capitalista (cíclicas), sin avances tecnológicos de envergadura real a nivel del campo económico, millones de puestos de trabajo se vean abocados a dejar de ser cubiertos, llevando a mucha gente a la pobreza relativa. La renovación tecnológica no tiene por qué conllevar una depauperización masiva ni una extensión de las listas del paro si la economía está concertada, planificada racionalmente, pero no en sentido monista, sino en sentido pluralista (algo que en IH estamos debatiendo desde hace meses).</p>
<p>En consecuencia, el programa me sigue pareciendo malo, porque se queda corto, peca de lo de siempre (atacar siempre a los mismos) y necesita de un segundo programa para salvarse (insisto, sobre las ideologías empresariales y sus prácticas actuales).</p>
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			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Peliyot		</title>
		<link>/2012/vuelta-lucha-clases/#comment-1367</link>

		<dc:creator><![CDATA[Peliyot]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Feb 2012 12:14:32 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[Por fin he podido terminar de visionar el TC “maldito”, desafortunado, horroroso y no sé cuántas cosas más. Si me permitís, vengo a templar gaitas… pues quizás algunas están hirviendo. Para empezar, discrepo de casi todos; (menuda forma de empezar). Claro, eso puede ser debido a que como ya tenía tales referencias, pues como que iba algo inmunizado a enfrentarme con la ponzoña. Y tampoco ha sido para tanto. No sólo eso; ha estado más que bien. No se puede decir que haya sido de los mejores, para mi gusto, pero muy revelador en algunos aspectos que ahora intentaré explicar. Pero antes, algo a Pregunta. 

En efecto, Pregunta, cuando te contesté, vine a decir que tú planteabas una cuestión y dos renglones más abajo tú mismo podrías habértela contestado. Intenté mostrarte que no había ausencia de crítica. Y en ese momento me pareció oportuno citar aquélla segunda propuesta con la intención de luego justificar la necesidad de una «purga»… pero de ahí a deducir «barrer» es mucho deducir. Nada de esto dices más tarde; es decir: pues es verdad que yo mismo me contesté o es verdad que no hay ausencia de crítica. Y para rizar el rizo conviertes, de alguna manera, «purgar» en «barrer»; citando la décima propuesta para marear la perdiz, en la que en ningún momento se menciona el término «sindicato» en su enunciado. Si luego te vienen las hostias, no te quejes.

Sobre el Teatro Crítico de referencia, es evidente que si otros tienen más datos de otra índole, como conocer personalmente a los protagonistas (por tanto, saber de qué pie pudieran cojear), haber compartido mesa y mantel con ellos (por tanto, saber cómo lo hacen para eructar), o similar… siempre tendrán una ventaja añadida de la que yo carezco. Pero si nos atenemos a lo que se dice o cómo se dice, vale la pena rescatar algunas de esas cosas… que tras intentar digerirlas tampoco es que haya que poner el grito en el cielo.

Para empezar, qué mejor que hacerlo por el final. Estoy de acuerdo que Sharon, esa cara más o menos atractiva, pero distinta a los clones que tanto abundan, con un par de libros más, de una tal Letizia (una que dicen se ha casado con no sé qué príncipe de no sé qué cuento, y que espero, si es Rey, sea llamado “El Breve”); estoy de acuerdo, como decía, que tuvo un papel… digamos… más incisivo de lo habitual. Lo mejor, a años luz de todo lo demás, fue ese final:

«…Ya no les quiero decir nada más… y créanme, les estoy haciendo un favor…» 

Pero lo bueno no es esto; sino: «Nooo… es broma… [ja, ja, ja]» ¡Sublime! Lo que hace la confianza.

Es verdad que hubo silencios. Pero ni tan reveladores como Fdez decía, ni tan correctamente políticos como Brurbgos, firmando Brurbos (por la dificultad del tecleo, supongo), decía. A mi juicio, distintos. Cada uno respondía a estímulos diferentes. Alguno, porque cuando a uno le mencionan al padre, tiene derecho a la réplica en primer lugar; y algún otro, porque el que supongo paga… manda. 

Tras un repaso de memoria histórica, que no faltó en ningún momento, Marcelino Suárez planteó “otra manera de verlo”: «La competitividad de unos países frente a otros, regulando de una manera u otra su fuerza de trabajo.» Luego añade que “no sabe”, pero en realidad ha conjugado muy bien todas las dialécticas, de clases y de Estados. Muchas veces suele reducirse esta cuestión a claves internas casi exclusivamente; pero si el objetivo es competir, al final siempre nos encontramos con los de fuera… Así es. Porque algo que no se relacione con el exterior, e intercambien energías, termina produciendo demasiado calor y derritiéndose. Cabría preguntarse, por ejemplo, si las razones que China tiene, cuando regula su fuerza de trabajo, están pensadas sólo como medio para conquistar el mundo… o no.

También es verdad que muchos de los tópicos que se dijeron, perfectamente podían haber sido dichos, o seguramente ya habrán sido dichos, en “La Noche de César”, por ejemplo. Pero también en ese sitio, alguna vez, podrían haberse dicho cosas que ya pudieran haberse dicho aquí en algún momento. Ver cómo arremeten contra el IV Reich, los venenos que el Euro llevaba dentro, el asalto a mano armada de Alemania o lo absurdo del término «Europa», no tienen porqué significar que hayan visto ninguna luz.

Más tarde, GBuenoJunior, intenta describir lo que él entiende como mitos: el empresario es el malo y el sindicato es el bueno: «Hay sindicatos que son sindicatos podridos, que son gremios mafiosos en el peor de los sentidos, -el de pilotos aéreos o el de controladores aéreos, trabajadores privilegiados, que tienen las posibilidades de subyugar a un país o paralizar un país-…».  «El otro mito, el del empresario, un animal explotador que sólo quiere ganar y ganar. Entonces no querrá echar a la gente, querrá contratar a más para saciarse con la sangre de sus trabajadores cada vez más…».

¿Quién va a negar una de las réplicas de Sharon, cuando describe al empresario capaz de quitarse de encima a un par de trabajadores para seguir manteniendo el 200% de beneficio…? Yo no, por supuesto.

Y aún un tercer mito, que se me antoja mucho más importante que los tópicos anteriores: el mito del puesto de trabajo:

«…Ese puesto de trabajo de una televisión que han cerrado, una televisión pública que tienen que cerrar, el puesto de trabajo es el puesto de trabajo fantasma que se creó en una institución que era inviable y que no tiene porqué sostenerse. No hay ninguna garantía de continuidad de ningún puesto de trabajo si no responde a una realidad.»

Hombre, si las casas con chimenea no son tan abundantes hoy como pudieran haberlo sido antes, está clarísimo que no se necesita a un ejército de deshollinadores; ni de herreros que le pongan herraduras nuevas a las contadas acémilas que hoy sigan circulando. Esto es algo que tampoco puedo negar. Todos, y cuando digo todos es todos, estamos sujetos a reciclaje. Esto pasa, supongo, por no poderse estar quietos. Los Amish norteamericanos parecen haber resuelto este problema: siguen viviendo en general como hace siglos. Pero yo no quiero ser un Amish; algo habrá que hacer.

Cuando se habló de los modelos de análisis, creo haber identificado lo que inspiró a Esquinas para una gran parte del artículo de más arriba, desarrollándolo y contextualizándolo a lo que él quería expresar:

«Los modelos de análisis no valen  desde el final de la Guerra II, y mucho menos después de la caída de la Unión Soviética… de la que muchos no se quieren enterar…»

Enseguida, Sharon, soltó otra bomba: «la culpa de la crisis es de los trabajadores… ¿les suena…?»:

«La culpa de la crisis es de los trabajadores, por tener esos sindicatos; que dejaron de ser sindicatos de clase para convertirse en sindicatos de funcionarios y cuyo objetivo es seguir ahí, cobrando del Estado. La Unión Soviética se ha hundido y ellos siguen anclados en los viejas ideas en ese discurso que repiten una y otra vez…»

Debo reconocer que lo más sorprendente que encontré, entre todo, fue el ataque de sinceridad que tuvo el hijo, o así lo entendí, después de mencionarle al padre. Un ataque de sinceridad que podría echar por tierra todos los comentarios negativos, sobre el programa, en el sentido de atribuirle una eventual “derechización”:

«Yo, particularmente… [¡Yo!... y ¡particularmente!...  algo muy difícil de encontrar…], el cabreo que puedo decir que tengo históricamente con los sindicatos es que han traicionado la función que tendrían que haber hecho; que era haber sido el motor revolucionario. Y entonces no lo han hecho. Entonces eso es algo con lo que hay que estar enfadados con los sindicatos… Y encima que haya ingenuos que te vengan reivindicando que ellos son de la gloriosa UGT o de la gloriosa CCOO… Pero, ¿De qué…?»

¡ESTÁ CABREADO!... porque no ha habido revolución. ¿Es eso de “derechas”…? Pues lo siento, pero me es difícil aceptarlo. Creo que no estoy cayendo por el precipicio del psicologismo (uno nunca sabe); me atengo a las palabras que salieron de su boca y de su “Yo”. Si está cabreado es porque le hubiera gustado otra cosa; se siente traicionado. ¿Es posible extender esa sensación de traición a otros que no sean el hijo…?

Nada de esto niega la lucha de clases; se llamen ahora empresarios y trabajadores, empleados o empleadores, explotadores alfa o beta que a su vez explotan a los gamma, o como se quiera. 

Santiago Armesilla dice que la defensa de los sindicatos no es una defensa ciega. Y estoy de acuerdo con él. Pero insisto con la «purga»; porque si no la hay, será difícil crear verdaderas condiciones para que un proceso revolucionario pueda darse… que es en el fondo lo que más o menos queremos todos.

Por estas razones, que he intentado explicar, no considero al programa de la misma manera que muchos otros. Además, si algo puede decirse a su favor, es de haber sacudido este debate y dotarlo de mayor riqueza. Venga, ya me podéis canear.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por fin he podido terminar de visionar el TC “maldito”, desafortunado, horroroso y no sé cuántas cosas más. Si me permitís, vengo a templar gaitas… pues quizás algunas están hirviendo. Para empezar, discrepo de casi todos; (menuda forma de empezar). Claro, eso puede ser debido a que como ya tenía tales referencias, pues como que iba algo inmunizado a enfrentarme con la ponzoña. Y tampoco ha sido para tanto. No sólo eso; ha estado más que bien. No se puede decir que haya sido de los mejores, para mi gusto, pero muy revelador en algunos aspectos que ahora intentaré explicar. Pero antes, algo a Pregunta. </p>
<p>En efecto, Pregunta, cuando te contesté, vine a decir que tú planteabas una cuestión y dos renglones más abajo tú mismo podrías habértela contestado. Intenté mostrarte que no había ausencia de crítica. Y en ese momento me pareció oportuno citar aquélla segunda propuesta con la intención de luego justificar la necesidad de una «purga»… pero de ahí a deducir «barrer» es mucho deducir. Nada de esto dices más tarde; es decir: pues es verdad que yo mismo me contesté o es verdad que no hay ausencia de crítica. Y para rizar el rizo conviertes, de alguna manera, «purgar» en «barrer»; citando la décima propuesta para marear la perdiz, en la que en ningún momento se menciona el término «sindicato» en su enunciado. Si luego te vienen las hostias, no te quejes.</p>
<p>Sobre el Teatro Crítico de referencia, es evidente que si otros tienen más datos de otra índole, como conocer personalmente a los protagonistas (por tanto, saber de qué pie pudieran cojear), haber compartido mesa y mantel con ellos (por tanto, saber cómo lo hacen para eructar), o similar… siempre tendrán una ventaja añadida de la que yo carezco. Pero si nos atenemos a lo que se dice o cómo se dice, vale la pena rescatar algunas de esas cosas… que tras intentar digerirlas tampoco es que haya que poner el grito en el cielo.</p>
<p>Para empezar, qué mejor que hacerlo por el final. Estoy de acuerdo que Sharon, esa cara más o menos atractiva, pero distinta a los clones que tanto abundan, con un par de libros más, de una tal Letizia (una que dicen se ha casado con no sé qué príncipe de no sé qué cuento, y que espero, si es Rey, sea llamado “El Breve”); estoy de acuerdo, como decía, que tuvo un papel… digamos… más incisivo de lo habitual. Lo mejor, a años luz de todo lo demás, fue ese final:</p>
<p>«…Ya no les quiero decir nada más… y créanme, les estoy haciendo un favor…» </p>
<p>Pero lo bueno no es esto; sino: «Nooo… es broma… [ja, ja, ja]» ¡Sublime! Lo que hace la confianza.</p>
<p>Es verdad que hubo silencios. Pero ni tan reveladores como Fdez decía, ni tan correctamente políticos como Brurbgos, firmando Brurbos (por la dificultad del tecleo, supongo), decía. A mi juicio, distintos. Cada uno respondía a estímulos diferentes. Alguno, porque cuando a uno le mencionan al padre, tiene derecho a la réplica en primer lugar; y algún otro, porque el que supongo paga… manda. </p>
<p>Tras un repaso de memoria histórica, que no faltó en ningún momento, Marcelino Suárez planteó “otra manera de verlo”: «La competitividad de unos países frente a otros, regulando de una manera u otra su fuerza de trabajo.» Luego añade que “no sabe”, pero en realidad ha conjugado muy bien todas las dialécticas, de clases y de Estados. Muchas veces suele reducirse esta cuestión a claves internas casi exclusivamente; pero si el objetivo es competir, al final siempre nos encontramos con los de fuera… Así es. Porque algo que no se relacione con el exterior, e intercambien energías, termina produciendo demasiado calor y derritiéndose. Cabría preguntarse, por ejemplo, si las razones que China tiene, cuando regula su fuerza de trabajo, están pensadas sólo como medio para conquistar el mundo… o no.</p>
<p>También es verdad que muchos de los tópicos que se dijeron, perfectamente podían haber sido dichos, o seguramente ya habrán sido dichos, en “La Noche de César”, por ejemplo. Pero también en ese sitio, alguna vez, podrían haberse dicho cosas que ya pudieran haberse dicho aquí en algún momento. Ver cómo arremeten contra el IV Reich, los venenos que el Euro llevaba dentro, el asalto a mano armada de Alemania o lo absurdo del término «Europa», no tienen porqué significar que hayan visto ninguna luz.</p>
<p>Más tarde, GBuenoJunior, intenta describir lo que él entiende como mitos: el empresario es el malo y el sindicato es el bueno: «Hay sindicatos que son sindicatos podridos, que son gremios mafiosos en el peor de los sentidos, -el de pilotos aéreos o el de controladores aéreos, trabajadores privilegiados, que tienen las posibilidades de subyugar a un país o paralizar un país-…».  «El otro mito, el del empresario, un animal explotador que sólo quiere ganar y ganar. Entonces no querrá echar a la gente, querrá contratar a más para saciarse con la sangre de sus trabajadores cada vez más…».</p>
<p>¿Quién va a negar una de las réplicas de Sharon, cuando describe al empresario capaz de quitarse de encima a un par de trabajadores para seguir manteniendo el 200% de beneficio…? Yo no, por supuesto.</p>
<p>Y aún un tercer mito, que se me antoja mucho más importante que los tópicos anteriores: el mito del puesto de trabajo:</p>
<p>«…Ese puesto de trabajo de una televisión que han cerrado, una televisión pública que tienen que cerrar, el puesto de trabajo es el puesto de trabajo fantasma que se creó en una institución que era inviable y que no tiene porqué sostenerse. No hay ninguna garantía de continuidad de ningún puesto de trabajo si no responde a una realidad.»</p>
<p>Hombre, si las casas con chimenea no son tan abundantes hoy como pudieran haberlo sido antes, está clarísimo que no se necesita a un ejército de deshollinadores; ni de herreros que le pongan herraduras nuevas a las contadas acémilas que hoy sigan circulando. Esto es algo que tampoco puedo negar. Todos, y cuando digo todos es todos, estamos sujetos a reciclaje. Esto pasa, supongo, por no poderse estar quietos. Los Amish norteamericanos parecen haber resuelto este problema: siguen viviendo en general como hace siglos. Pero yo no quiero ser un Amish; algo habrá que hacer.</p>
<p>Cuando se habló de los modelos de análisis, creo haber identificado lo que inspiró a Esquinas para una gran parte del artículo de más arriba, desarrollándolo y contextualizándolo a lo que él quería expresar:</p>
<p>«Los modelos de análisis no valen  desde el final de la Guerra II, y mucho menos después de la caída de la Unión Soviética… de la que muchos no se quieren enterar…»</p>
<p>Enseguida, Sharon, soltó otra bomba: «la culpa de la crisis es de los trabajadores… ¿les suena…?»:</p>
<p>«La culpa de la crisis es de los trabajadores, por tener esos sindicatos; que dejaron de ser sindicatos de clase para convertirse en sindicatos de funcionarios y cuyo objetivo es seguir ahí, cobrando del Estado. La Unión Soviética se ha hundido y ellos siguen anclados en los viejas ideas en ese discurso que repiten una y otra vez…»</p>
<p>Debo reconocer que lo más sorprendente que encontré, entre todo, fue el ataque de sinceridad que tuvo el hijo, o así lo entendí, después de mencionarle al padre. Un ataque de sinceridad que podría echar por tierra todos los comentarios negativos, sobre el programa, en el sentido de atribuirle una eventual “derechización”:</p>
<p>«Yo, particularmente… [¡Yo!&#8230; y ¡particularmente!&#8230;  algo muy difícil de encontrar…], el cabreo que puedo decir que tengo históricamente con los sindicatos es que han traicionado la función que tendrían que haber hecho; que era haber sido el motor revolucionario. Y entonces no lo han hecho. Entonces eso es algo con lo que hay que estar enfadados con los sindicatos… Y encima que haya ingenuos que te vengan reivindicando que ellos son de la gloriosa UGT o de la gloriosa CCOO… Pero, ¿De qué…?»</p>
<p>¡ESTÁ CABREADO!&#8230; porque no ha habido revolución. ¿Es eso de “derechas”…? Pues lo siento, pero me es difícil aceptarlo. Creo que no estoy cayendo por el precipicio del psicologismo (uno nunca sabe); me atengo a las palabras que salieron de su boca y de su “Yo”. Si está cabreado es porque le hubiera gustado otra cosa; se siente traicionado. ¿Es posible extender esa sensación de traición a otros que no sean el hijo…?</p>
<p>Nada de esto niega la lucha de clases; se llamen ahora empresarios y trabajadores, empleados o empleadores, explotadores alfa o beta que a su vez explotan a los gamma, o como se quiera. </p>
<p>Santiago Armesilla dice que la defensa de los sindicatos no es una defensa ciega. Y estoy de acuerdo con él. Pero insisto con la «purga»; porque si no la hay, será difícil crear verdaderas condiciones para que un proceso revolucionario pueda darse… que es en el fondo lo que más o menos queremos todos.</p>
<p>Por estas razones, que he intentado explicar, no considero al programa de la misma manera que muchos otros. Además, si algo puede decirse a su favor, es de haber sacudido este debate y dotarlo de mayor riqueza. Venga, ya me podéis canear.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Esquinas		</title>
		<link>/2012/vuelta-lucha-clases/#comment-1364</link>

		<dc:creator><![CDATA[Esquinas]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Feb 2012 10:24:11 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">/?p=2382#comment-1364</guid>

					<description><![CDATA[Gracias Manuel por el interesante artículo. Recomiendo además otros de Alberto Garzón, cuyos análisis económico -que no políticos- son muy interesantes.

En cuanto a la &quot;vuelta al revés&quot; de Marx, es eso, una vuelta al revés, no un tirar la palangana con el niño dentro. El materialismo filosófico también sigue hablando de esencia, de materia, de forma, incluso de sustancia (identidad sustancial), etc. El concepto de lucha de clases hay que darle la vuelta no eliminarlo. De hecho, la vuelta se produce con el término &quot;dialéctica de clases&quot;. Porque más que luchar, las clases están en una dialéctica. Los cursos de la dialécticas son plurales y esto implica que no sólo hay lucha de clases, también hay colaboraciones de clases, momentos a-clasales -en una asociación de amigos del Parchís puede haber distintos individuos de distintas clases que trabajen conjuntamente para extender el parchis. Esto propiamente ni es lucha ni colaboración de clases, es simplemente una neutralización en función de otros objetivos-. Es decir, la &quot;lucha de clases&quot; no lo abarca todo como creía el marxismo. No somos &quot;pan-luchaclasistas&quot; en el sentido de aquel marxismo que veía lucha de clases hasta en la Química, en el Futbol, y en cualquier cosa que se precie. Esto que hacemos es reconstruir y dar la vuelta a Marx: incluyendo una dialéctica compleja que no abarca toda la realidad y conjugándola con la dialéctica de Estados necesariamente.

Salud y gracias por todos vuestros comentarios.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Gracias Manuel por el interesante artículo. Recomiendo además otros de Alberto Garzón, cuyos análisis económico -que no políticos- son muy interesantes.</p>
<p>En cuanto a la «vuelta al revés» de Marx, es eso, una vuelta al revés, no un tirar la palangana con el niño dentro. El materialismo filosófico también sigue hablando de esencia, de materia, de forma, incluso de sustancia (identidad sustancial), etc. El concepto de lucha de clases hay que darle la vuelta no eliminarlo. De hecho, la vuelta se produce con el término «dialéctica de clases». Porque más que luchar, las clases están en una dialéctica. Los cursos de la dialécticas son plurales y esto implica que no sólo hay lucha de clases, también hay colaboraciones de clases, momentos a-clasales -en una asociación de amigos del Parchís puede haber distintos individuos de distintas clases que trabajen conjuntamente para extender el parchis. Esto propiamente ni es lucha ni colaboración de clases, es simplemente una neutralización en función de otros objetivos-. Es decir, la «lucha de clases» no lo abarca todo como creía el marxismo. No somos «pan-luchaclasistas» en el sentido de aquel marxismo que veía lucha de clases hasta en la Química, en el Futbol, y en cualquier cosa que se precie. Esto que hacemos es reconstruir y dar la vuelta a Marx: incluyendo una dialéctica compleja que no abarca toda la realidad y conjugándola con la dialéctica de Estados necesariamente.</p>
<p>Salud y gracias por todos vuestros comentarios.</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Santiago Armesilla		</title>
		<link>/2012/vuelta-lucha-clases/#comment-1363</link>

		<dc:creator><![CDATA[Santiago Armesilla]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Feb 2012 10:23:22 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">/?p=2382#comment-1363</guid>

					<description><![CDATA[No es que ya no nos lean a nosotros, que también. Es que no leen bien a Gustavo Bueno.

Me quedo con este párrafo: &quot;El título de esta entrada es en respuesta a esa estrafalaria tesis, desde el punto de vista del materialismo filosófico, de que una vez fenecida la URSS, la lucha de clases, los sindicatos, la izquierda… ya no tienene sentido y sólo cabe una trituración “académica” de la realidad&quot;.

A ver qué entienden algunos por &quot;crítica del presente&quot;.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>No es que ya no nos lean a nosotros, que también. Es que no leen bien a Gustavo Bueno.</p>
<p>Me quedo con este párrafo: «El título de esta entrada es en respuesta a esa estrafalaria tesis, desde el punto de vista del materialismo filosófico, de que una vez fenecida la URSS, la lucha de clases, los sindicatos, la izquierda… ya no tienene sentido y sólo cabe una trituración “académica” de la realidad».</p>
<p>A ver qué entienden algunos por «crítica del presente».</p>
]]></content:encoded>
		
			</item>
		<item>
		<title>
		Por: Agustín		</title>
		<link>/2012/vuelta-lucha-clases/#comment-1360</link>

		<dc:creator><![CDATA[Agustín]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Feb 2012 09:37:40 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">/?p=2382#comment-1360</guid>

					<description><![CDATA[Cara oculta de la química: si has leído con atención los textos y polémicas de Bueno en torno a esta cuestión del marxismo: la vuelta del revés de Marx, la crítica a la distinción base/superestructura y demás verás que en ninguna parte se niega la existencia de la lucha de clases. Se cuestiona la existencia de un proletariado universal, el papel de estado pero se afirma que la dialéctica de clases se da de forma conjugada con la dialéctica de Estados y que ambos son una sola. Le dice GB a Fuentes Ortega: &quot;Mi crítica fundamental a J.B.F.O. se dirige sobre todo a la doctrina, que él parece suscribir, de la separación sustancializada entre la dialéctica de las clases, interna a las estructuras políticas, y la dialéctica de esas propias estructuras políticas&quot; Y por si queda alguna duda: &quot;No hay una disyuntiva entre la lucha de clases (y subordinada a ella la de los Estados) y la lucha de Estados (y subordinada a ella la de clases): lo que hay es una codeterminación de ambos momentos, en una dialéctica única.&quot; 
El título de esta entrada es en respuesta a esa estrafalaria tesis, desde el punto de vista del materialismo filosófico, de que una vez fenecida la URSS, la lucha de clases, los sindicatos, la izquierda... ya no tienene sentido y sólo cabe una trituración &quot;académica&quot; de la realidad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Cara oculta de la química: si has leído con atención los textos y polémicas de Bueno en torno a esta cuestión del marxismo: la vuelta del revés de Marx, la crítica a la distinción base/superestructura y demás verás que en ninguna parte se niega la existencia de la lucha de clases. Se cuestiona la existencia de un proletariado universal, el papel de estado pero se afirma que la dialéctica de clases se da de forma conjugada con la dialéctica de Estados y que ambos son una sola. Le dice GB a Fuentes Ortega: «Mi crítica fundamental a J.B.F.O. se dirige sobre todo a la doctrina, que él parece suscribir, de la separación sustancializada entre la dialéctica de las clases, interna a las estructuras políticas, y la dialéctica de esas propias estructuras políticas» Y por si queda alguna duda: «No hay una disyuntiva entre la lucha de clases (y subordinada a ella la de los Estados) y la lucha de Estados (y subordinada a ella la de clases): lo que hay es una codeterminación de ambos momentos, en una dialéctica única.»<br />
El título de esta entrada es en respuesta a esa estrafalaria tesis, desde el punto de vista del materialismo filosófico, de que una vez fenecida la URSS, la lucha de clases, los sindicatos, la izquierda&#8230; ya no tienene sentido y sólo cabe una trituración «académica» de la realidad.</p>
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		<title>
		Por: javier		</title>
		<link>/2012/vuelta-lucha-clases/#comment-1359</link>

		<dc:creator><![CDATA[javier]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Feb 2012 09:31:48 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[&quot;¡Tanta “vuelta del revés” de Marx para luego “volver a la lucha de clases”&#124;

¡Esto parece un tiovivo¡&quot;.

Realmente parece que o no se leen o no se comprenden los artículos, Esquina lo dice muy claro: &quot;Así de simple. Si quien te emplea puede pagarte menos, ¿por qué va a pagarte más? La respuesta está en la leyes. En el derecho y la coacción. Y ese derecho no brota de las entreñas de la naturaleza, del despliegue del Espíritu absoluto o de la “racionalidad jurídica” inmanente al cerebro de los propios leguleyos. La normatividad es un entramado de instituciones heredadas y transformadas a su vez en el marco de determinados Estados. Estados en pugna con otros Estados y con grupos enfrentados en su propio seno. Es lo que llamamos, con Gustavo Bueno, la conjugación entre la dialéctica de clases y la dialéctica de Estados.(...)Porque dialéctica de clases y dialéctica de Estados son inseparables.&quot; Como ves no hay tiovivo, sino &quot;vuelta del reves de marx&quot;, algo que no significa que se niegue la lucha de clases, sino que dice que esta conjugada (la misma) con la dialéctica de estados.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>«¡Tanta “vuelta del revés” de Marx para luego “volver a la lucha de clases”|</p>
<p>¡Esto parece un tiovivo¡».</p>
<p>Realmente parece que o no se leen o no se comprenden los artículos, Esquina lo dice muy claro: «Así de simple. Si quien te emplea puede pagarte menos, ¿por qué va a pagarte más? La respuesta está en la leyes. En el derecho y la coacción. Y ese derecho no brota de las entreñas de la naturaleza, del despliegue del Espíritu absoluto o de la “racionalidad jurídica” inmanente al cerebro de los propios leguleyos. La normatividad es un entramado de instituciones heredadas y transformadas a su vez en el marco de determinados Estados. Estados en pugna con otros Estados y con grupos enfrentados en su propio seno. Es lo que llamamos, con Gustavo Bueno, la conjugación entre la dialéctica de clases y la dialéctica de Estados.(&#8230;)Porque dialéctica de clases y dialéctica de Estados son inseparables.» Como ves no hay tiovivo, sino «vuelta del reves de marx», algo que no significa que se niegue la lucha de clases, sino que dice que esta conjugada (la misma) con la dialéctica de estados.</p>
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		<title>
		Por: cara oculta de la química		</title>
		<link>/2012/vuelta-lucha-clases/#comment-1357</link>

		<dc:creator><![CDATA[cara oculta de la química]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Feb 2012 09:21:32 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[¡Tanta &quot;vuelta del revés&quot; de Marx para luego &quot;volver a la lucha de clases&quot;&#124;

¡Esto parece un tiovivo¡]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>¡Tanta «vuelta del revés» de Marx para luego «volver a la lucha de clases»|</p>
<p>¡Esto parece un tiovivo¡</p>
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		<item>
		<title>
		Por: Santiago Armesilla		</title>
		<link>/2012/vuelta-lucha-clases/#comment-1349</link>

		<dc:creator><![CDATA[Santiago Armesilla]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Feb 2012 17:27:50 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">/?p=2382#comment-1349</guid>

					<description><![CDATA[La defensa de los sindicatos no es ciega. La defensa de los sindicatos es frente a terceros: a) los sindicatos amarillos y nacionalistas, b) la patronal, c) el PP, d) los corifeos liberales en LD y otros medios, e) las imposiciones geoeconómicas del eje franco-alemán.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>La defensa de los sindicatos no es ciega. La defensa de los sindicatos es frente a terceros: a) los sindicatos amarillos y nacionalistas, b) la patronal, c) el PP, d) los corifeos liberales en LD y otros medios, e) las imposiciones geoeconómicas del eje franco-alemán.</p>
]]></content:encoded>
		
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		<item>
		<title>
		Por: Manuel		</title>
		<link>/2012/vuelta-lucha-clases/#comment-1348</link>

		<dc:creator><![CDATA[Manuel]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 24 Feb 2012 12:14:11 +0000</pubDate>
		<guid isPermaLink="false">/?p=2382#comment-1348</guid>

					<description><![CDATA[Aquí dejo el artículo completo de Juan Francisco Martín Seco, del diario digital República.com., publicado hoy mismo. Creo que viene muy bien con el tema de este foro y para que se aclaren ciertos &quot;preguntas&quot;... y otros.

MARTÍN SECO DICE:
 

&quot;Determinados conceptos como la lucha de clases están hoy demodés. Se nos pretende convencer de que, en la actualidad, las clases no existen y que trabajadores y empresarios tienen intereses comunes. Si se tercia, la CEOE o un gobierno de derechas no tienen pudor en proclamarse defensores de los parados frente a las organizaciones sindicales que se preocupan tan solo de los que disfrutan de un puesto de trabajo. Tal vez por ello es conveniente que ciertos datos pasen desapercibidos, como los de la distribución de la renta, que demuestran que las clases –como las meigas– haberlas, haylas, y que en esa lucha que, se quiera o no se quiera, siempre se da por el reparto del pastel, los trabajadores llevan muchos años perdiendo.

A principios de los ochenta, la remuneración de los asalariados (9 millones de trabajadores) absorbía el 53% del PIB; en el año 2007, al principio de la crisis, participaba tan solo en el 48%, y eso que el empleo ascendía a 18 millones de trabajadores. Datos que indican de forma clara el sofisma que se esconde detrás del discurso que liga la viabilidad del sistema público de pensiones a los problemas demográficos. Lo que pone realmente en peligro las pensiones es que la renta nacional se reparta cada vez de manera más injusta, engordando la porción que se destina al excedente empresarial, es decir, al beneficio de los empresarios, tanto más cuanto que los distintos gobiernos son renuentes a gravar fiscalmente estas rentas. En estos años de crisis, la desigualdad se ha hecho aún más pronunciada y en apenas tres años la participación de los asalariados ha perdido dos puntos porcentuales, situándose en el 46% del PIB.

Este proceso ciertamente no es privativo de España. En mayor o menor medida ha afectado a todos los países, tal como se puede ver en el informe de otoño de la Comisión Europea, recogido en European Economy, 6, de noviembre de 2011, si observamos atentamente la evolución de los costes salariales unitarios en términos reales. Esta variable es tan solo un cociente entre el salario real y la productividad. Cuando el numerador se incrementa en menor medida que el denominador el índice decrece y es señal de que la distribución de la renta ha evolucionado a favor del excedente empresarial y en contra de la retribución de los trabajadores. Eso es lo que ha ocurrido desde principios de los ochenta, lo que indica bien a la claras los efectos perversos que ha tenido la globalización para los asalariados de todas las latitudes.

Pero si esta tendencia ha sido común a todas las economías, nuestro país se ha colocado en cabeza, y el descenso de los costes laborales unitarios en términos reales ha sido bastante más acusado que en la mayoría de los otros países –por ejemplo, que en la propia Alemania–, lo que desmiente el intento de responsabilizar a los salarios de la falta de competitividad de nuestra economía y pone en cuestión la receta de salir de la crisis mediante una deflación salarial.

Desde la constitución de la Unión Monetaria, la economía española ha presentado tasas de inflación superiores a la media europea, y desde luego superiores a las de la economía alemana, lo que le ha hecho ir perdiendo competitividad con el consiguiente reflejo en un incremento progresivo del déficit exterior y en un enorme endeudamiento privado. Todo ello, junto a la imposibilidad de devaluar la moneda, se encuentra en el origen de la delicada situación en que nos hallamos. Pero, tal como indican las cifras, esa subida de precios no está causada por el incremento de la retribución de los trabajadores sino por la elevación del excedente empresarial. Es ese empeño de los empresarios en apropiarse cada vez de una parte más grande del pastel el que ha conducido al diferencial de inflación. Incluso en la situación actual, lindando en la recesión y con los salarios por los suelos, los precios no descienden tal como sería necesario para recuperar la productividad perdida. Los últimos datos del INI indican que en el año 2011, mientras los salarios subieron el 1,1%, las rentas de los empresarios se incrementaron en el 6,6%.

La verdadera razón, no abiertamente confesada de la reforma laboral, es forzar a la deflación salarial en la creencia de que actuará como una devaluación interior, pero la fórmula falla si, tal como ocurre desde hace muchos años, la contención salarial en lugar de contribuir a moderar los precios se orienta a incrementar los beneficios de los empresarios.&quot;

www.telefonica.net/web2/martin-seco]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Aquí dejo el artículo completo de Juan Francisco Martín Seco, del diario digital República.com., publicado hoy mismo. Creo que viene muy bien con el tema de este foro y para que se aclaren ciertos «preguntas»&#8230; y otros.</p>
<p>MARTÍN SECO DICE:</p>
<p>«Determinados conceptos como la lucha de clases están hoy demodés. Se nos pretende convencer de que, en la actualidad, las clases no existen y que trabajadores y empresarios tienen intereses comunes. Si se tercia, la CEOE o un gobierno de derechas no tienen pudor en proclamarse defensores de los parados frente a las organizaciones sindicales que se preocupan tan solo de los que disfrutan de un puesto de trabajo. Tal vez por ello es conveniente que ciertos datos pasen desapercibidos, como los de la distribución de la renta, que demuestran que las clases –como las meigas– haberlas, haylas, y que en esa lucha que, se quiera o no se quiera, siempre se da por el reparto del pastel, los trabajadores llevan muchos años perdiendo.</p>
<p>A principios de los ochenta, la remuneración de los asalariados (9 millones de trabajadores) absorbía el 53% del PIB; en el año 2007, al principio de la crisis, participaba tan solo en el 48%, y eso que el empleo ascendía a 18 millones de trabajadores. Datos que indican de forma clara el sofisma que se esconde detrás del discurso que liga la viabilidad del sistema público de pensiones a los problemas demográficos. Lo que pone realmente en peligro las pensiones es que la renta nacional se reparta cada vez de manera más injusta, engordando la porción que se destina al excedente empresarial, es decir, al beneficio de los empresarios, tanto más cuanto que los distintos gobiernos son renuentes a gravar fiscalmente estas rentas. En estos años de crisis, la desigualdad se ha hecho aún más pronunciada y en apenas tres años la participación de los asalariados ha perdido dos puntos porcentuales, situándose en el 46% del PIB.</p>
<p>Este proceso ciertamente no es privativo de España. En mayor o menor medida ha afectado a todos los países, tal como se puede ver en el informe de otoño de la Comisión Europea, recogido en European Economy, 6, de noviembre de 2011, si observamos atentamente la evolución de los costes salariales unitarios en términos reales. Esta variable es tan solo un cociente entre el salario real y la productividad. Cuando el numerador se incrementa en menor medida que el denominador el índice decrece y es señal de que la distribución de la renta ha evolucionado a favor del excedente empresarial y en contra de la retribución de los trabajadores. Eso es lo que ha ocurrido desde principios de los ochenta, lo que indica bien a la claras los efectos perversos que ha tenido la globalización para los asalariados de todas las latitudes.</p>
<p>Pero si esta tendencia ha sido común a todas las economías, nuestro país se ha colocado en cabeza, y el descenso de los costes laborales unitarios en términos reales ha sido bastante más acusado que en la mayoría de los otros países –por ejemplo, que en la propia Alemania–, lo que desmiente el intento de responsabilizar a los salarios de la falta de competitividad de nuestra economía y pone en cuestión la receta de salir de la crisis mediante una deflación salarial.</p>
<p>Desde la constitución de la Unión Monetaria, la economía española ha presentado tasas de inflación superiores a la media europea, y desde luego superiores a las de la economía alemana, lo que le ha hecho ir perdiendo competitividad con el consiguiente reflejo en un incremento progresivo del déficit exterior y en un enorme endeudamiento privado. Todo ello, junto a la imposibilidad de devaluar la moneda, se encuentra en el origen de la delicada situación en que nos hallamos. Pero, tal como indican las cifras, esa subida de precios no está causada por el incremento de la retribución de los trabajadores sino por la elevación del excedente empresarial. Es ese empeño de los empresarios en apropiarse cada vez de una parte más grande del pastel el que ha conducido al diferencial de inflación. Incluso en la situación actual, lindando en la recesión y con los salarios por los suelos, los precios no descienden tal como sería necesario para recuperar la productividad perdida. Los últimos datos del INI indican que en el año 2011, mientras los salarios subieron el 1,1%, las rentas de los empresarios se incrementaron en el 6,6%.</p>
<p>La verdadera razón, no abiertamente confesada de la reforma laboral, es forzar a la deflación salarial en la creencia de que actuará como una devaluación interior, pero la fórmula falla si, tal como ocurre desde hace muchos años, la contención salarial en lugar de contribuir a moderar los precios se orienta a incrementar los beneficios de los empresarios.»</p>
<p><a href="http://www.telefonica.net/web2/martin-seco" rel="nofollow ugc">http://www.telefonica.net/web2/martin-seco</a></p>
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