Thatcher: enemiga de la Hispanidad y el Socialismo


Meryl Streep interpreta a Margaret Thatcher en la película La dama de hierro (The iron lady). El filme, planteado en clave autobiográfica, comienza retratándonos a una anciana que en su senectud recuerda sus avatares en la vida. Que Margaret Thatcher es una persona dotada de grandes cualidades personales, un auténtico zoon politikón en términos aristotélicos, nadie lo discute. De la dama de hierro pueden aprenderse importantes lecciones sobre liderazgo partidista o maquiavelismo. Al César lo que es del César y al adversario lo que es del adversario. Igualmente creemos que tampoco se pondrá en duda que Napoleón Bonaparte, Stalin, Ernesto Che Guevara o Fidel Castro son personajes históricos de una dimensión personal y política semejante. Bueno, quizás ciertas personas si lo discutan; aquellas que reducen la política a una lucha entre buenos y malos. Parecería que para algunos, el adversario político lo es no porque tenga unos planes y proyectos con los que opera y transforma la realidad distintos a los nuestros, sino porque es una «mala persona», alguien psicológicamente inestable, incapaz de trabar relaciones de amistad y cariño con sus semejantes. Sin negar que existan malas personas, psicópatas o sujetos con carencias afectivas entre los políticos, si que cuestionamos que este sea el plano adecuado para abordar la discusión entre planes y proyectos que se enfrentan dialécticamente en su intento de conformar las sociedades políticas.

Precisamente la película que nos ocupa cae en dicho reduccionismo. Con la excusa de priorizar la parte más humana de la premier británica, nos hurta una exposición detallada del impacto de su proyecto neoliberal. Podría argüirse, ¿acaso no es posible realizar una película biográfica de un personaje público dando un mayor peso a los aspectos puramente personales? Sostenemos que no. Es más, defendemos que tal manera de proceder es un subterfugio para legitimar o atacar por la vía de lo psicológico o personal, lo que de hecho solamente se ataca o legitima en un marco filosófico-político. Margaret Thatcher no es quien es por sus cualidades personales, que repetimos, no subestimamos. Thatcher ganó fama por comandar la ofensiva neoliberal contra las políticas socialdemócratas en el interior de su país y contra la Unión Soviética. Que fuera una hija modelo, una esposa entregada a su marido y una buena madre son aspectos superados por la trascendencia histórica del neoliberalismo, o dicho con más precisión, los aspectos de su personalidad deberían quedar anegados por los políticos y no a la inversa como sucede en la película. Escena tras escena el largometraje da muestras del camuflaje ideológico al que nos referimos.

En primer lugar, Thatcher es retratada como hija de un tendero de clase media-baja que gracias a su esfuerzo personal va a la universidad, participa en política y triunfa finalmente en un mundo de hombres. Una dosis de feminismo muy útil en la transmisión del siguiente mensaje: -no es tan importante lo que hiciese (proyecto neoliberal) sino más bien que como mujer tuviese la oportunidad de hacerlo-. Asimismo cabe preguntarse si no fueron las políticas socialdemócratas de concesiones a la clase trabajadora, concesiones por supuesto fruto de su lucha y del miedo ante el triunfo del comunismo soviético y que tan ferozmente combatirá después la dama de hierrro, las que ayudaron a la expansión de las clases medias profesionales y por extensión, favorecieron que una mujer del (bajo) estatus de Thatcher alcanzara una posición tan destacada.

En segundo lugar, cuando Thatcher tiene conocimiento de la ocupación militar de las Islas Malvinas por Argentina, reacciona enérgicamente tildando de fascistas, amén de otros improperios, a la junta militar de ese país. Si no se le ofrecen más datos al espectador, podríamos interpretar que el conflicto se está produciendo entre una parte democrática – la británica- frente a otra parte de corte dictatorial representada por Argentina. Thatcher sería la protectora de la soberanía de su país además de la defensora de la democracia, azote de dictadores en Argentina o la Unión Soviética. Que el gobierno argentino estuviera en manos de una dictadura militar, que lo estaba, es una cuestión menor en la génesis y desarrollo histórico del contencioso. El enfrentamiento anglo-argentino viene de atrás; es la prolongación del que mantuvieran los españoles frente a los británicos ante las apetencias que los últimos tenían sobre el archipiélago. Recordamos que varias repúblicas iberoamericanas se solidarizan con Argentina sin tomar en consideración quien ocupa el poder en ese momento. Sin ir más lejos, Fidel Castro, en las antípodas del régimen militar argentino, ofreció su apoyo. Perú suministró pertrechos militares y únicamente Chile se posicionó contra Argentina. No es difícil concluir que las simpatías ante las reivindicaciones argentinas tras más de siglo y medio de ocupación británica, serían inexplicables sin recurrir a la solidaridad común que los habitantes de la región mantienen ante el que en esta cuestión es no sólo el adversario de Argentina, sino de todos los hispanos. A propósito del Chile de Pinochet, nada se dice en la película de las excelentes relaciones de Thatcher con el General. Como tampoco nada se dice de las aventuras golpistas de su hijo Mark, que simplemente se encuentra ausente en Sudáfrica.

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2 Respuestas a “Thatcher: enemiga de la Hispanidad y el Socialismo”


  • Está mucho mejor el José Coronado en «No habrá paz para los malvados». Quien no la haya visto todavía puede verla aquí:
    http://www.youtube.com/watch?v=XwqAutwz9gA

  • Muy cierto lo que se dice. Esta señora es inglesa, ¿qué se puede esperar…? Igual se la llevaban todos los diablos cuando, como en el vídeo insertado, tenía que dar unos agradecimientos a alguien que hablaba español. Todavía recuerdo la reverencia que le tuvo que hacer, al todavía Rey de España, tres escalones más abajo, en una antigua visita que le hizo siendo Ministra; toda una humillación, debió pensar la mujer.

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