Las verdades que El País censura

El 23 de marzo de este año podía leerse en la edición de Andalucía del El País la siguiente nota:

EL PAÍS ha retirado de su web el artículo “Alemania contra Europa”, firmado por Juan Torres López y publicado en su edición de Andalucía, porque contenía afirmaciones que este periódico considera inapropiadas. EL PAÍS lamenta que un error en las tareas de supervisión haya permitido la publicación del citado material. Las opiniones expresadas por Torres López solo representan al autor. [Fuente]

A continuación reproducimos íntegro el artículo censurado que ha estado circulando por las redes sociales:

Alemania contra Europa

«Es muy significativo que habitualmente se hable de “castigo” para referirse a las medidas que Merkel y sus ministros imponen a los países más afectados por la crisis.

Dicen a sus compatriotas que tienen que castigar nuestra irresponsabilidad para que nuestro despilfarro y nuestras deudas no los paguen ahora los alemanes. Pero el razonamiento es falso pues los irresponsables no han sido los pueblos a los que Merkel se empeña en castigar sino los bancos alemanes a quienes protege y los de otros países a los que prestaron, ellos sí con irresponsabilidad, para obtener ganancias multimillonarias.

Los grandes grupos económicos europeos consiguieron establecer un modelo de unión monetaria muy imperfecto y asimétrico que enseguida reprodujo y agrandó las desigualdades originales entre las economías que la integraban. Además, gracias a su enorme capacidad inversora y al gran poder de sus gobiernos las grandes compañías del norte lograron quedarse con gran cantidad de empresas e incluso sectores enteros de los países de la periferia, como España. Eso provocó grandes déficit comerciales en éstos últimos y superávit sobre todo en Alemania y en menor medida en otros países.

Paralelamente, las políticas de los sucesivos gobiernos alemanes concentraron aún más la renta en la cima de la pirámide social, lo que aumentó su ya alto nivel de ahorro. De 1998 a 2008 la riqueza del 10% más rico de Alemania pasó del 45% al 53% del total, la del 40% siguiente del 46% al 40% y la del 50% más pobre del 4% al 1%.

Esas circunstancias pusieron a disposición de los bancos alemanes ingentes cantidades de dinero. Pero en lugar de dedicarlo a mejorar el mercado interno alemán y la situación de los niveles de renta más bajos, lo usaron (unos 704.000 millones de euros hasta 2009, según el Banco Internacional de Pagos) para financiar la deuda de los bancos irlandeses, la burbuja inmobiliaria española, el endeudamiento de las empresas griegas o para especular, lo que hizo que la deuda privada en la periferia europea se disparase y que los bancos alemanes se cargaran de activos tóxicos (900.000 millones de euros en 2009).

Al estallar la crisis se resintieron gravemente pero consiguieron que su insolvencia, en lugar de manifestarse como el resultado de su gran imprudencia e irresponsabilidad (a la que nunca se refiere Merkel), se presentara como el resultado del despilfarro y de la deuda pública de los países donde estaban los bancos a quienes habían prestado. Los alemanes retiraron rápidamente su dinero de estos países, pero la deuda quedaba en los balances de los bancos deudores. Merkel se erigió en la defensora de los banqueros alemanes y para ayudarles puso en marcha dos estrategias. Una, los rescates, que vendieron como si estuvieran dirigidos a salvar a los países, pero que en realidad consisten en darle a los gobiernos dinero en préstamos que pagan los pueblos para traspasarlo a los bancos nacionales para que éstos se recuperen cuanto antes y paguen enseguida a los alemanes. Otra, impedir que el BCE cortase de raíz los ataques especulativos contra la deuda de la periferia para que al subir las primas de riesgo de los demás bajara el coste con que se financia Alemania.

Merkel, como Hitler, ha declarado la guerra al resto de Europa, ahora para garantizarse su espacio vital económico. Nos castiga para proteger a sus grandes empresas y bancos y también para ocultar ante su electorado la vergüenza de un modelo que ha hecho que el nivel de pobreza en su país sea el más alto de los últimos 20 años, que el 25% de sus empleados gane menos de 9,15 euros/hora, o que a la mitad de su población le corresponda, como he dicho, un miserable 1% de toda la riqueza nacional.

La tragedia es la enorme connivencia entre los intereses financieros paneuropeos que dominan a nuestros gobiernos, y que estos, en lugar de defendernos con patriotismo y dignidad, nos traicionen para actuar como meras comparsas de Merkel.»

Juan López Torres.

El texto ha sido extraído de esta fuente donde además pueden leerse las declaraciones del autor ante la censura.

En prevención del escándalo que pueda suscitar la comparción de Merkel con Hitler añadimos por nuestra parte estos comentarios explicativos:

La comparación de Merkel con Hitler no es con el Hitler del holocausto sino con el Hitler que buscaba el espacio vital para Alemania en Europa y por tanto su dominio. En ese sentido la oligarquía alemana industrial y financiera actual es heredera de los nazis, como que son sus hijos y nietos y a los nazis se les perdonó y se les dejó reconstruir Alemania.

El imperio, los EEUU, permitió la reconstrucción de Alemania y la promovió a una potencia aliada en lo económico aunque vasalla en lo militar. La CEE primero y la UE después es la sanción estadounidense del dominio económico y político de Alemania, con la venia de Francia, sobre el resto de Europa, la Europa inferior del sur mediterráneo y del este. El modelo de unificación europeo está inspirado en la unificación alemana encabezada por Prusia: unión aduanera y moneda común. Aunque esta vez con la República Federal de Alemania en el papel de Prusia y la idea mítica de Europa con la función de la idea de Cultura germánica.

Los dirigentes europeos lo han dicho con claridad. El general De Gaulle afirmó: «Europa es un condominio franco-alemán» y recientemente Durao Barroso afirmaba con cinismo ante la prensa que la UE es un imperio no imperial, o sea, un imperio. No hay peor ciego que el que no quiere ver.

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3 Respuestas a “Las verdades que El País censura”


  • José, ¿realmente piensas que los alemanes iban a prestar dinero para que en España se desarrollara un industria que compitiera con la de ellos? Aquí no estamos exculpando a la clase de políticos, clase económica-financiera vendepatrias que tenemos, consentida por una gran mayoría social, pero tampoco somos ajenos a que esto también ha sido co-determinado por una élites europeas que han ido decantando así las cosas en su beneficio propio y depredador de los países más débiles, tontos o cobardes.
    A cada uno lo suyo.
    Gracias por tu comentario.

  • Diferenciar el mundo entre inteligentes y trabajadores e idiotas y vagos es una idea protestante que, curiosamente, tiene su origen en Alemania. De lo idealista que es, es irreal y ahistórica.

    Gracias por comentar.

  • ¿Los alemanes son muy malos por prestarnos cantidades ingentes de dinero? En todo caso seremos nosotros unos pobres idiotas por cogerlo y gastarlo en memeces ¿No?

    Retrotrayéndonos un poco en el tiempo hubiera habido dos opciones más perfectamente viables:

    1- No pedir prestado dineros.

    2- Pedirlos e invertirlos convenientemente. En tal caso se puede pagar la deuda y quedan beneficios.

    Los alemanes reclaman el dinero prestado y Merkel utiliza su fuerza para que los idiotas que lo han quemado lo devuelvan ¿Lógico no?

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